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Seis errores que cometemos al ducharnos y cómo darte la ducha perfecta

by Amanda Castillo |

Los hábitos de aseo han cambiado mucho con los años. Si para nuestras abuelas, lo común era ducharse una vez por semana, ahora parecería muy poco higiénico. Antes no existían muchos de los productos que ahora pareciera ser un must a la hora de ducharse; exfoliantes, jabones íntimos, geles de ducha, entre otros, parecen haber llegado para quedarse, pero ¿estamos haciendo lo correcto tanto para la limpieza de nuestro cuerpo como para su cuidado?

 

Pareciera que los hábitos que nos enseñaron desde pequeños se quedaron grabados en nuestra cabeza y ahora actuamos en piloto automático, por lo que nunca nos planteamos que quizás, estamos siendo demasiado higiénicos. Te dejamos acá algunos errores que estamos cometiendo sin darnos cuenta para que logres el baño y la limpieza, perfecta:

 

  1. Ducharse demasiadas veces: hay personas que incluso llegan a ducharse tres veces al día, en la mañana, luego del deporte y para acostarse. El uso excesivo de agua y geles de baño resecan nuestra piel y cuero cabelludo, impidiendo la generación de bacterias benignas que nos protegen de infecciones. Mientras cuidemos nuestra higiene íntima diariamente, se recomienda ducharse cada dos días.
  2. Duchas muy largas: sabemos que de vez en cuando, un relajo en el baño viene bien, pero no es ningún favor ni para nuestra piel, ni para nuestro planeta. Se consciente del gasto de agua que realizas cuando te duchas, la excases hídrica en el planeta ya es un hecho. Además, el agua es irritante, por lo que mientras más rato estés bajo ella, más irritada y reseca estará tu piel.
  3. Usar mal el jabón: según expertos, las únicas partes donde deberíamos utilizar jabón son las axilas y las ingles, para el resto del cuerpo bastaría con un enjuague, incluso después de hacer deporte. Además, elige tu jabón con cuidado; los jabones antibacterianos eliminan las bacterias que nos protegen de tener acné u otras afecciones. Escoge jabones, como nuestro jabón Sole Mio, que hidraten la piel y no sean abrasivos en ella.
  4. Lavarnos la cara: es clave hacerlo, pero no en la ducha, ya que la temperatura del agua y la presión de esta no es la adecuada para el rostro.
  5. Usar esponjas: seamos sinceros, las esponjas son simplemente un nido de bacterias, hongos y moho. Si tienes una herida, por más pequeña que esta sea, puede infectarse producto de tu esponja. ¡Intenta utilizar las manos para lavarte y evita las esponjas!
  6. Tibia no es sinónimo de caliente: el agua no debe estar demasiado caliente, ya que esto podría generar reacciones en la piel como irritaciones o inflamaciones en la epidermis. Además, el agua demasiado caliente daña el folículo piloso de tu cabello, haciéndolo más propenso a romperse.

 

Recuerda siempre que la piel es la primera barrera del cuerpo protectora de agresiones externas. Cuidémosla como merece y luzcamos siempre, una piel sana e hidratada.

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